Después de muchos años trabajando en el aula de apoyo con alumnos con necesidades educativas, voy descubriendo dos nuevas variables en esta práctica educativa: las ayudas y las necesidades se detectan cada vez antes en los niños y niñas, señal de nuestros avances en sensibilidad y psico-neurología educativa y los apoyos educativos deben procurarse preferiblemente, y si la situación nos deja, dentro de sus aulas ordinarias.
El trabajo dentro del aula con otro compañero (tutor o especialista) es enriquecedor y puede realizarse con facilidad si existe una buena coordinación y comunicación entre ambos profesionales.
El aula de apoyo, aislada y cerrada a la participación del resto de la comunidad educativa no tiene función ni cabida en una escuela inclusiva y que fomente la participación y el diálogo entre personas heterogéneas y diversas.
Eso sí, tampoco deben desaparecer ni diluir su esencia de trabajo, sino transformase en un espacio de todos, en el que se pueda compartir, buscar recursos, aprender de manera más concreta o ejercitar algunos aspectos muy concretos que por necesidades de los alumnos no puedan trabajarse de manera concisa y adecuada en su aula ordinaria...
Este es mi pensamiento de hoy. Un saludo y buena semana.
AURORA

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